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Cómo nació "Una estrella" Paloma Pedrero Cuaderno de bitácora

Por: Pedrero, Paloma, 1957-.
Tipo de material: materialTypeLabelArtículoEditor: Madrid : Asociación de Autores de Teatro, Primavera-1999Descripción: Pp. 37-38 fot. 30 cm.Tema(s): Pedrero, Paloma 1957- | Teatro Fernando de Rojas (Círculo de Bellas Artes de Madrid) | Una estrella | Escritura dramática | Padres e hijos -- en el teatroRecursos en línea: Ir al artículo (texto completo) | Descargar | Dialnet En: Las Puertas del DramaAlcance y contenido: "'Una estrella' nace de una experiencia personal. Mi padre murió cuando yo tenía veintipocos años, es decir, cuando aún estaba yo en plena rebeldía contra él, cuando aún me era imposible comprenderle y, por lo tanto, perdonarle. Murió sin que yo pudiera saber quién era. Unos años después, a mis treinta y tres, empecé a preguntarme cómo sería aquel hombre ausente que tanto resentimiento había despertado en mí. Pregunté por ahí a la gente que lo había conocido, pero nadie me supo dar razón, al menos, nadie pudo convencerme. Para unos era un diablo para otros (pocos) un santo. En realidad, me di cuenta de que todos se lo inventaban, así que decidí que lo mejor sería inventármelo yo misma...".
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Tipo de ítem Ubicación actual Colección Signatura Info Vol URL Estado Notas Fecha de vencimiento Código de barras
Publicación periódica Publicación periódica Centro de Documentación Teatral
REV407 407 Núm. -2 (Primavera 1999) http://www.aat.es/pdfs/drama_2.pdf Libre acceso (en línea) Síntesis prematura o Cierre provisional por inventario fin de siglo REV407-2

Contiene un fragmento de la obra de teatro "Una estrella"

"'Una estrella' nace de una experiencia personal. Mi padre murió cuando yo tenía veintipocos años, es decir, cuando aún estaba yo en plena rebeldía contra él, cuando aún me era imposible comprenderle y, por lo tanto, perdonarle. Murió sin que yo pudiera saber quién era. Unos años después, a mis treinta y tres, empecé a preguntarme cómo sería aquel hombre ausente que tanto resentimiento había despertado en mí. Pregunté por ahí a la gente que lo había conocido, pero nadie me supo dar razón, al menos, nadie pudo convencerme. Para unos era un diablo para otros (pocos) un santo. En realidad, me di cuenta de que todos se lo inventaban, así que decidí que lo mejor sería inventármelo yo misma...".

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